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Comienza la rehabilitación del edificio de la plaza de Santa Ana

El edificio que hace esquina entre la plaza de Santa Ana y la calle Pasión ha resucitado del mundo de los muertos urbanísticos. Ha comenzado a dar los primeros síntomas de vida después de casi 25 años en coma, mantenido en pie solamente con la ayuda de unos andamios que, dado el tiempo que llevaban colocados, han alcanzado la categoría de históricos. Parte del aparataje ya se ha retirado, por dentro ya está completamente vacío y los trabajadores ya preparan todo para comenzar la excavación de los sótanos y la recuperación completa del inmueble. No obstante, no gozará de un estado de salud óptimo hasta dentro de unos 18 ó 20 meses, plazo estimado de los trabajos.

A finales del mes de mayo comenzaron las obras que se encarga de ejecutar el Grupo Sanjosé (antiguo Parquesol) contratado por la inmobiliaria Eurocasa, propietaria del inmueble desde mediados de los años 90, cuando lo adquirió tras la quiebra de la empresa titular del inmueble anteriormente.

La licencia para la rehabilitación concedida en enero de 2007 contemplaba la construcción de ocho viviendas, un apartamento, locales comerciales y tres sótanos de garaje, con una capacidad para más de 120 vehículos. No obstante, está pendiente de que el Ayuntamiento dé el visto bueno un nuevo modificado de la autorización de obras para construir un cuarto bajo para permitir el estacionamiento de más vehículos.

La zona centro es una de las más carentes de plazas de estacionamiento. De hecho, numerosas agencias inmobiliarias apuntan a esta circunstancia, junto con el elevado precio de la vivienda en el Casco Histórico, como los problemas para la venta de pisos y la llegada de más población.

A pesar de la crisis, el precio de las plazas de garaje en el centro de la ciudad no ha sufrido grandes ajustes y es difícil encontrarlas, con unas dimensiones normales, por debajo de los 70.000 euros o los 100 euros de alquiler mensual.

El edificio de Santa Ana se ha visto inmerso en una auténtica maraña de pleitos judiciales y dudosas operaciones inmobiliarias y bancarias. No en vano, entre 1993 y 1999 pasó por cuatro propietarios diferentes, aunque la historia arranca unos años antes, en 1988 tras una herencia.
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