Replanificación de la operación ferroviaria
11/01/11 22:52 Incluido en: Reordenacion Ferroviaria
El multimillonario proyecto para soterrar las vías del Ave en Valladolid, que pasa, entre otras obras de gran calado, por el desmantelamiento del Arco de Ladrillo, recibirá el empujón definitivo a final de mes. Técnicos de todas las administraciones implicadas mantuvieron ayer una reunión con el fin de perfilar el decisivo orden del día que se abordará en el consejo de administración de la Sociedad Valladolid Alta Velocidad y que, dependiendo del encaje de agendas de sus integrantes, tendrá lugar el 20 o 27 de enero, según confirmaron ayer fuentes del Ayuntamiento vallisoletano.
Aunque el primer horizonte que se marcó para la entrada en servicio del nuevo complejo ferroviario, finales de 2011, está hoy por hoy muy difuminado, el consejo de administración pretende que de esa reunión salgan plazos definitivos para que entre en servicio cuanto antes y se pueda liberar parte del suelo de los actuales talleres -el más caro de Valladolid y «el más fácil de vender», sostiene el alcalde- para financiar el resto de la operación.
Este cambio de estrategia, que ya abordaron el alcalde, Javier León de la Riva, y el secretario de Estado de Infraestructuras, Víctor Morlán, en su encuentro del pasado 14 de diciembre, supondría que estas parcelas próximas al Paseo de Farnesio se enajenarán todavía con las vías en superficie.
Este cambio de planes que va a debatirse en el próximo consejo conllevaría la puesta en servicio desde el norte de dos vías, una de ancho internacional y otra de ibérico, para que los trenes tengan acceso a una zona de reparaciones y mantenimiento de los convoyes. El resto de la obra de la variante (desde El Pinar hasta San Isidro) quedaría en suspenso a expensas de tiempos mejores, aunque partiendo de la premisa de que ninguna de las partes renuncia al soterramiento. Esta solución salomónica permitiría desbloquear el proyecto a la espera de obtener los recursos necesarios para poder empezar las obras para ocultar las vías.
La variante para trenes de mercancías es clave para que se pueda instalar el nuevo complejo ferroviario en el Páramo de San Isidro y se aborde la mudanza de los talleres del Paseo de Farnesio para poner en valor el suelo de la estación. En este momento, la infraestructura está al 58% de su ejecución, pero aún falta por licitar la superestructura, es decir, las vías y las instalaciones
La previsión del Ayuntamiento es que el crédito a largo plazo de 380 millones se firme en estas primeras fechas del año y que la Sociedad Valladolid Alta Velocidad convoque un concurso público conjunto para diseñar las futuras estaciones de trenes y autobuses, al que se invitará a participar al arquitecto Richard Rogers.
Con ese crédito que se suscribirá con el sindicato bancario, la Sociedad adelantaría el dinero al Ministerio de Fomento para que no se retrase la construcción de 'by-pass' de mercancías. Ello permitiría afrontar la inversión tras el recorte del Gobierno, que ha consignado este año a la operación solamente 400.000 euros en lugar de los 44 que estaban previstos, una cuantía que apenas alcanza para redactar los proyectos.
Hasta el momento, el conjunto de entidades formado por BBVA, Banco de Santander, ICO, Caja Madrid, La Caixa y Caja España concedieron dos créditos al órgano que gestiona la sutura de la ciudad.
Aunque el primer horizonte que se marcó para la entrada en servicio del nuevo complejo ferroviario, finales de 2011, está hoy por hoy muy difuminado, el consejo de administración pretende que de esa reunión salgan plazos definitivos para que entre en servicio cuanto antes y se pueda liberar parte del suelo de los actuales talleres -el más caro de Valladolid y «el más fácil de vender», sostiene el alcalde- para financiar el resto de la operación.
Este cambio de estrategia, que ya abordaron el alcalde, Javier León de la Riva, y el secretario de Estado de Infraestructuras, Víctor Morlán, en su encuentro del pasado 14 de diciembre, supondría que estas parcelas próximas al Paseo de Farnesio se enajenarán todavía con las vías en superficie.
Este cambio de planes que va a debatirse en el próximo consejo conllevaría la puesta en servicio desde el norte de dos vías, una de ancho internacional y otra de ibérico, para que los trenes tengan acceso a una zona de reparaciones y mantenimiento de los convoyes. El resto de la obra de la variante (desde El Pinar hasta San Isidro) quedaría en suspenso a expensas de tiempos mejores, aunque partiendo de la premisa de que ninguna de las partes renuncia al soterramiento. Esta solución salomónica permitiría desbloquear el proyecto a la espera de obtener los recursos necesarios para poder empezar las obras para ocultar las vías.
La variante para trenes de mercancías es clave para que se pueda instalar el nuevo complejo ferroviario en el Páramo de San Isidro y se aborde la mudanza de los talleres del Paseo de Farnesio para poner en valor el suelo de la estación. En este momento, la infraestructura está al 58% de su ejecución, pero aún falta por licitar la superestructura, es decir, las vías y las instalaciones
La previsión del Ayuntamiento es que el crédito a largo plazo de 380 millones se firme en estas primeras fechas del año y que la Sociedad Valladolid Alta Velocidad convoque un concurso público conjunto para diseñar las futuras estaciones de trenes y autobuses, al que se invitará a participar al arquitecto Richard Rogers.
Con ese crédito que se suscribirá con el sindicato bancario, la Sociedad adelantaría el dinero al Ministerio de Fomento para que no se retrase la construcción de 'by-pass' de mercancías. Ello permitiría afrontar la inversión tras el recorte del Gobierno, que ha consignado este año a la operación solamente 400.000 euros en lugar de los 44 que estaban previstos, una cuantía que apenas alcanza para redactar los proyectos.
Hasta el momento, el conjunto de entidades formado por BBVA, Banco de Santander, ICO, Caja Madrid, La Caixa y Caja España concedieron dos créditos al órgano que gestiona la sutura de la ciudad.
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