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Aena pospone el plan de ampliación del aeropuerto de Villanubla hasta fin de año

Los ajustes y recortes presupuestarios motivados por la necesidad de reducir el déficit se traducen, de momento, en retrasos en la ejecución de obras públicas. Si los aplazamientos devienen en algo más, por ejemplo en paralizaciones, el tiempo lo dirá, como también dirá si las instalaciones aeroportuarias de Valladolid se acaban librando o no del cerrojazo al gasto. Las obras ya anunciadas se van a hacer, o ese es por lo menos el propósito del actual Gobierno de la nación, confirmado por el subdelegado en Valladolid, Cecilio Vadillo. Sin embargo, «cuestiones técnicas» han obligado a posponer la aprobación del proyecto para la ampliación y mejora de la terminal del aeropuerto de Villanubla, cuyo plazo inicial estaba previsto para el pasado junio.

Desde Aeropuertos Españoles y Navegación Aérea (Aena), entidad pública adscrita al Ministerio de Fomento, aseguran que la ampliación en seis meses del plazo concedido a la empresa Ghesa y Fhecor Ingenieros Consultores para concretar los pormenores de la actuación con la que el Gobierno pretende 'lavar la cara' de la terminal vallisoletana no responde a cuestiones presupuestarias ni políticas, sino a la necesidad de «precisar algunas correcciones y modificaciones para disponer de un proyecto de ampliación que se adecue a las exigencias operativas y comerciales del aeropuerto».
En el mismo sentido, Cecilio Vadillo reseña también que la prórroga es fruto de un acuerdo bilateral entre Aena y la empresa concesionaria, que incluye el mantenimiento del importe de adjudicación, fijado en agosto del pasado año en 666.775 euros. El proyecto que, como se anunció en su día supondría promocionar el aeródromo local hasta la clase 'business' de los aeropuertos españoles y dotarlo de una serie de servicios comerciales y de embarque de los que hasta ahora carece, estará listo a finales de año y debería ser ejecutado a partir de 2012, con cargo a los presupuestos del Ministerio de Fomento para dicho ejercicio.

La declaración de intenciones de seguir respaldando al aeropuerto de Valladolid se produce en una difícil encrucijada en la que el previsible adelanto de las elecciones generales y posible cambio de color político del Gobierno coincide con el proceso de privatización parcial de Aena y con el debate de si merece o no la pena seguir invirtiendo en cuatro aeródromos, ninguno de ellos rentable, en una comunidad autónoma como Castilla y León. La crisis económica que vive el país y la necesidad de priorizar las inversiones oscurecen todavía más el panorama.

Las instituciones locales recuerdan que Villanubla triplica en viajeros la suma del resto de aeropuertos de la región y debería convertirse, de una vez por todas, en la referencia aeroportuaria del centro peninsular, una consideración que coincide con la opinión de Cecilio Vadillo. El subdelegado recordaba hace tan solo unos meses que «desde que el PSOE está en el Gobierno de España, no se ha dejado de invertir para que Valladolid se convierta en una terminal importante, con buenas prestaciones para los usuarios e instalaciones de nivel». De hecho, en los últimos Presupuestos Generales del Estado, el Gobierno destinó 3,3 millones de euros a Villanubla, que se están repartiendo entre varios proyectos de adecuación del campo de vuelo, las acometidas eléctricas y el citado proyecto de ampliación.
A principios del pasado mes de marzo la terminal estrenó también un 'escáner de zapatos' o, lo que es lo mismo, un detector de metales en el calzado, instalado en el filtro de inspección de pasajeros y personal previo al acceso a la sala de embarque, que tiene como propósito evitar que los viajeros tengan que descalzarse para pasar los controles de seguridad.
Pero la mayor inversión ejecutada en Villanubla en los últimos años ha sido, sin duda, el Sistema de Aproximación Instrumental (ILS), una instalación que comenzó a funcionar en marzo de 2007 y que está permitiendo el aterrizaje de las aeronaves en condiciones de baja visibilidad. La obra civil precisó quince millones de euros, a los que hubo que sumar otro millón y medio destinado al sistema aéreo de navegación, y supuso una mejora sustancial en el potencial del aeropuerto de Villanubla, ya que la frecuente presencia de la niebla impedía que las compañías aéreas se aventurasen en nuevas rutas.

Compras, café y menos colas

Si el último y por ahora definitivo proyecto de ampliación llega finalmente a ejecutarse, la terminal vallisoletana de Villanubla dispondrá de una nueva área comercial con más de 500 metros cuadrados en la zona de embarque, una auténtica estancia 'duty free' similar a la de los aeródromos de mayor tamaño, en la que podrían tener cabida desde las tiendas libres de impuestos o de régimen fiscal normal, hasta los despachos de loterías, estanco, oficinas de cambio de moneda, cafeterías y restaurantes.

Los establecimientos se ubicarán en la nueva sala que también amplía su superficie hasta los mil metros cuadrados, con cinco puertas de embarque (cuando en la actualidad solo existe una), lo que se suma a la duplicación de las cintas de recogida de equipajes -de dos a cuatro y de 379 a 1.300 metros cuadrados de superficie-. El anteproyecto prevé, asimismo, que los mostradores de facturación pasen de ocho a quince y que el control de pasaportes -que ahora consta de dos puestos, en un espacio de 40 metros cuadrados- sume otras dos cabinas en una nueva sala de 192 metros cuadrados, que alojará además las oficinas de las empresas de alquiler de vehículos.
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Villanubla creará el primer gran parque regional para la industria de la aviación

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El nuevo Plan General de Ordenación Urbana de Villanubla (PGOU) prevé un cambio sustancial del municipio en dos décadas con un repunte considerable del uso industrial gracias a la ampliación del polígono San Cosme y la creación de una zona aeronáutica.

El PGOU, en su aprobación inicial del pasado 29 de abril, tiene uno de sus puntos fuertes en la reserva de más de 150 hectáreas para un parque de la industria de la aviación.

Éste se ubicará en la cuña formada entre el aeropuerto, la carretera actual N-601, pasadas las curvas, y la próxima autovía de acceso al aeropuerto cuya apertura está prevista para este año.

Está previsto recalificar este suelo rústico y habilitarlo como un uso industrial aeronáutico, si bien está afectado por el margen de seguridad del aeropuerto ya que se fijan 300 metros respecto a las zonas colindantes, unas dimensiones requeridas por la Organización de Aviación Civil Internacional como margen de maniobra.

La idea es que el parque tenga varias funciones para sacar el máximo partido de uno de sus grandes atractivos para los empresarios: las buenas comunicaciones, tanto por la autovía como por el aeropuerto, y sus poco más de 10 kilómetros de distancia con la capital de la provincia.

Podría servir de terminal de carga del aeropuerto, distribución logística de transporte y zona industrial de este ámbito, tanto civil como militar, además el Ayuntamiento de Valladolid, que tiene parte de su término municipal en esta misma zona, podría destinar otras doscientas hectáreas para el futuro polígono. Se ha sondeado este mercado y AENA para conocer las posibilidades de este parque.
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