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Nuevo hotel en la Plaza de la Universidad
El sitio es bueno. En pleno casco histórico y con dos fachadas peatonales, una de ellas a la plaza de la Universidad y la otra a la trasera de la Catedral, en la calle Cardenal Cos. Un grupo de promotores vallisoletanos ha solicitado licencia al Ayuntamiento de Valladolid para convertir este privilegiado esquinazo en hotel.
La Concejalía de Urbanismo, por un lado, y Patrimonio de la Junta, por otro, tramitan ya las autorizaciones para el proyecto, que convertirá en un alojamiento de cuatro estrellas y cuarenta habitaciones este bloque, protegido por su valor arquitectónico.
Situado entre los bares Berlín y Herminio's, dos clásicos de la noche vallisoletana, el futuro establecimiento turístico contará con una superficie construida de 2.600 metros cuadrados, repartidos en tres plantas y bajocubierta. Los planos incluyen un aparcamiento para veinte vehículos, que bajarán al sótano en ascensor, ya que la trama de calles no permite hacer rampa, según explican fuentes de los promotores. Además, tiene cerca el aparcamiento de rotación de Portugalete.
El hotel no estará gestionado por ninguna cadena. Sus impulsores quieren explotarlo ellos mismos. La inversión prevista, entre la compra del inmueble y las obras de conversión, alcanza los 12 millones de euros y está previsto que cuente con una plantilla de entre diez y doce trabajadores cuando entre en funcionamiento, dentro de aproximadamente de dos años.
Su alto grado de protección -estructural y fachada- complicará el tajo, pero permitirá devolver a la vida este bonito edificio de viviendas de la burguesía vallisoletana, que data del siglo XIX. La entrada principal se abrirá en plaza de la Universidad y en la parte de Cardenal Cos se prevé habilitar un agradable patio para la clientela.
En este lugar aún se conservan los vestigios del antiguo almacén de frutas de los Hermanos Santaolaya, cuando los teléfonos en Valladolid eran de cuatro cifras. El último uso de este inmueble fue el de escuela infantil. Durante años, los bajos albergaron la guardería Santa Catalina, una de las pocas que daban servicio en el casco histórico de la capital.
Las mismas fuentes explicaron que se cuidará mucho la insonorización del bloque, en un espacio urbano con bullicio, así como la decoración de las habitaciones, en la que se buscará la diferenciación y el ambiente acogedor. A día de hoy, el proyecto no incluye restaurante. Únicamente una cafetería. Sí habrá salones para reuniones, concretamente entre cuatro y cinco con superficies que oscilarán entre los 15 y los 50 metros cuadrados. Respecto a la tipología del alojamiento, se prevén habitaciones individuales, dobles, dobles con sala y comunicadas, estas últimas reservadas para cuando una familia acuda con los niños.
La intención de los promotores es comenzar las obras inmediatamente después de que la Administración resuelva el papeleo. El plazo de ejecución de la rehabilitación es de año y medio y aún está pendiente el nombre del establecimiento. La apuesta de los empresarios se produce en un momento de crisis, pero con la esperanza de que el destino de Valladolid como ciudad para el turismo y los congresos siga al alza. Su patrimonial ubicación, junto a la Catedral, La Antigua, la Universidad y Santa Cruz, le pone en una situación de ventaja, especialmente para aquellos clientes que estén interesados en dormir y disfrutar de la zona noble y de alterne de Valladolid en su visita a la capital castellana.
La Concejalía de Urbanismo, por un lado, y Patrimonio de la Junta, por otro, tramitan ya las autorizaciones para el proyecto, que convertirá en un alojamiento de cuatro estrellas y cuarenta habitaciones este bloque, protegido por su valor arquitectónico.
Situado entre los bares Berlín y Herminio's, dos clásicos de la noche vallisoletana, el futuro establecimiento turístico contará con una superficie construida de 2.600 metros cuadrados, repartidos en tres plantas y bajocubierta. Los planos incluyen un aparcamiento para veinte vehículos, que bajarán al sótano en ascensor, ya que la trama de calles no permite hacer rampa, según explican fuentes de los promotores. Además, tiene cerca el aparcamiento de rotación de Portugalete.
El hotel no estará gestionado por ninguna cadena. Sus impulsores quieren explotarlo ellos mismos. La inversión prevista, entre la compra del inmueble y las obras de conversión, alcanza los 12 millones de euros y está previsto que cuente con una plantilla de entre diez y doce trabajadores cuando entre en funcionamiento, dentro de aproximadamente de dos años.
Su alto grado de protección -estructural y fachada- complicará el tajo, pero permitirá devolver a la vida este bonito edificio de viviendas de la burguesía vallisoletana, que data del siglo XIX. La entrada principal se abrirá en plaza de la Universidad y en la parte de Cardenal Cos se prevé habilitar un agradable patio para la clientela.
En este lugar aún se conservan los vestigios del antiguo almacén de frutas de los Hermanos Santaolaya, cuando los teléfonos en Valladolid eran de cuatro cifras. El último uso de este inmueble fue el de escuela infantil. Durante años, los bajos albergaron la guardería Santa Catalina, una de las pocas que daban servicio en el casco histórico de la capital.
Las mismas fuentes explicaron que se cuidará mucho la insonorización del bloque, en un espacio urbano con bullicio, así como la decoración de las habitaciones, en la que se buscará la diferenciación y el ambiente acogedor. A día de hoy, el proyecto no incluye restaurante. Únicamente una cafetería. Sí habrá salones para reuniones, concretamente entre cuatro y cinco con superficies que oscilarán entre los 15 y los 50 metros cuadrados. Respecto a la tipología del alojamiento, se prevén habitaciones individuales, dobles, dobles con sala y comunicadas, estas últimas reservadas para cuando una familia acuda con los niños.
La intención de los promotores es comenzar las obras inmediatamente después de que la Administración resuelva el papeleo. El plazo de ejecución de la rehabilitación es de año y medio y aún está pendiente el nombre del establecimiento. La apuesta de los empresarios se produce en un momento de crisis, pero con la esperanza de que el destino de Valladolid como ciudad para el turismo y los congresos siga al alza. Su patrimonial ubicación, junto a la Catedral, La Antigua, la Universidad y Santa Cruz, le pone en una situación de ventaja, especialmente para aquellos clientes que estén interesados en dormir y disfrutar de la zona noble y de alterne de Valladolid en su visita a la capital castellana.
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Vía libre para convertir el convento de Santa Catalina en hotel
19/02/11 23:16 Incluido en: Varios
El Ayuntamiento ha dado su conformidad para que el convento de Santa Catalina de Siena, de las dominicas, pueda convertirse en un futuro en un hotel o incluso un parador nacional, como insinuó el alcalde, Javier León de la Riva, hace más de un año tras un Pleno. La Junta Local de Gobierno ha concedido una licencia de obras para su rehabilitación en la cual especifica que el edificio histórico es compatible con el uso de hospedaje, lo que abre las puertas a una futura recuperación.
La licencia aprobada contempla la ampliación y rehabilitación del Monasterio de Santa Catalina de Siena, ubicado en la calle Santo Domingo de Guzmán, con un presupuesto que asciende a 1.750.000 euros. La actuación contempla la construcción de un nuevo convento para la comunidad de religiosas en parte de los terrenos de la huerta, que mantendría la entrada también por la misma angosta calle. Esto permitiría contar con unas instalaciones ajustadas a las necesidades actuales de las religiosas y mejorar las condiciones de habitabilidad.
La intervención dejaría libre el antiguo monasterio, que data del siglo XV, actualmente muy deteriorado debido sobre todo a una plaga de termitas, lo que obliga a realizar una concienzuda labor de rehabilitación puesto que en algunas zonas la ruina es absoluta.
El problema se encuentra ahora en la financiación de toda la operación porque 1,7 millones de euros es una cantidad de la que actualmente no dispondría la comunidad de dominicas en metálico. Por esa razón, fuentes de la propia congregación aseguraron a este periódico que la actuación no es inminente.
Fuentes próximas consideran que con la licencia que permite el uso hotelero en el edificio histórico, las dominicas podrían negociar con operadores del sector hotelero para alcanzar un acuerdo de explotación del recinto histórico a cambio de la construcción de la nueva residencia y la rehabilitación completa del edificio a punto de caerse.
La licencia aprobada contempla la ampliación y rehabilitación del Monasterio de Santa Catalina de Siena, ubicado en la calle Santo Domingo de Guzmán, con un presupuesto que asciende a 1.750.000 euros. La actuación contempla la construcción de un nuevo convento para la comunidad de religiosas en parte de los terrenos de la huerta, que mantendría la entrada también por la misma angosta calle. Esto permitiría contar con unas instalaciones ajustadas a las necesidades actuales de las religiosas y mejorar las condiciones de habitabilidad.
La intervención dejaría libre el antiguo monasterio, que data del siglo XV, actualmente muy deteriorado debido sobre todo a una plaga de termitas, lo que obliga a realizar una concienzuda labor de rehabilitación puesto que en algunas zonas la ruina es absoluta.
El problema se encuentra ahora en la financiación de toda la operación porque 1,7 millones de euros es una cantidad de la que actualmente no dispondría la comunidad de dominicas en metálico. Por esa razón, fuentes de la propia congregación aseguraron a este periódico que la actuación no es inminente.
Fuentes próximas consideran que con la licencia que permite el uso hotelero en el edificio histórico, las dominicas podrían negociar con operadores del sector hotelero para alcanzar un acuerdo de explotación del recinto histórico a cambio de la construcción de la nueva residencia y la rehabilitación completa del edificio a punto de caerse.
Abadía Retuerta abrirá un hotel de cinco estrellas
24/03/10 08:36 Incluido en: Area Metropolitana | Varios
Bodegas Abadía Retuerta ha emprendido un esquema definitivo con el objetivo de convertir el etnoturismo en su estandarte principal. La empresa se encuentra inmersa en un proyecto de rehabilitación de la abadía de Santa María de Retuerta en Sardón del Duero para convertirla en un hotel de cinco estrellas, que dispondrá de 22 habitaciones. El estado de las obras se encuentra ya muy avanzado y, aunque los responsables de las bodegas no quieran marcar una fecha fija de inicio para el comienzo de la actividad, su previsión es inaugurar el restaurante durante el presente año y acto seguido hacerlo con la totalidad del proyecto.
Los clientes de este hotel de lujo podrán disfrutar de un restaurante enclavado en el antiguo refectorio de los monjes, donde los comensales degustarán sus platos junto a una pintura de la última cena perteneciente al siglo XII, así como una vinoteca con más de 50.000 botellas de todos los vinos del mundo, bar con chimenea y salas de reunión.
De la misma forma, los clientes también tendrán a su disposición un spa y, como no podía ser de otra forma, la iglesia, la sacristía y la sala capitular formarán parte del escenario etnológico al albergar eventos especiales.
La causa principal de que la empresa se encaminara en este proyectos de restauración completa de la abadía fueron las humedades originadas en un edificio que cuenta ya con nueve siglos de existencia. Por ello, los responsables de Abadía han puesto especial relevancia en el sistema de climatización del inmueble, que utilizará la energía solar como medio de calor.
En total, la inversión realiza para dotar al complejo hostelero del esplendor de los siglos XII y XIII ha ascendido hasta los 30 millones de euros y llevará por nombre Abadía Retuerta Le Domaine, al contar con un claro carácter internacional. Abadía ha procurado cuidar hasta el último detalle del proyecto. Tanto es así que dentro del complejo existirá un espacio dedicado a la huerta, donde la empresa tiene previsto sembrar sus propios productos de temporada para ofrecerlos directamente a sus clientes.
Igualmente, el Jardín de las Fotinias, a escasos metros de la Abadía, dispone de la mayor exposición permanente en el mundo de obras escultóricas realizadas por el autor alemán Ulrich Rückriem, donde el cliente puede entrar en contacto directo con la piedra.
Con este complejo hostelero, la empresa espera aumentar el número de visitantes que todos los años se aproximan hasta las bodegas para disfrutar del etnotusimo vallisoletano. Y es que cada año en torno a 6.000 personas que visitan sus instalaciones, tanto de la abadía como de las propias bodegas.
Pero todo este proyecto no sería entendible sin el vino. Abadía ha apostado porque los comensales puedan disfrutar de sus caldos en el restaurante y durante su estancia en el hotel. Para ello, las bodegas elaborarán un vino exclusivo que únicamente podrá ser degustado por los comensales del restaurante, ya que no se comercializará.
Los clientes de este hotel de lujo podrán disfrutar de un restaurante enclavado en el antiguo refectorio de los monjes, donde los comensales degustarán sus platos junto a una pintura de la última cena perteneciente al siglo XII, así como una vinoteca con más de 50.000 botellas de todos los vinos del mundo, bar con chimenea y salas de reunión.
De la misma forma, los clientes también tendrán a su disposición un spa y, como no podía ser de otra forma, la iglesia, la sacristía y la sala capitular formarán parte del escenario etnológico al albergar eventos especiales.
La causa principal de que la empresa se encaminara en este proyectos de restauración completa de la abadía fueron las humedades originadas en un edificio que cuenta ya con nueve siglos de existencia. Por ello, los responsables de Abadía han puesto especial relevancia en el sistema de climatización del inmueble, que utilizará la energía solar como medio de calor.
En total, la inversión realiza para dotar al complejo hostelero del esplendor de los siglos XII y XIII ha ascendido hasta los 30 millones de euros y llevará por nombre Abadía Retuerta Le Domaine, al contar con un claro carácter internacional. Abadía ha procurado cuidar hasta el último detalle del proyecto. Tanto es así que dentro del complejo existirá un espacio dedicado a la huerta, donde la empresa tiene previsto sembrar sus propios productos de temporada para ofrecerlos directamente a sus clientes.
Igualmente, el Jardín de las Fotinias, a escasos metros de la Abadía, dispone de la mayor exposición permanente en el mundo de obras escultóricas realizadas por el autor alemán Ulrich Rückriem, donde el cliente puede entrar en contacto directo con la piedra.
Con este complejo hostelero, la empresa espera aumentar el número de visitantes que todos los años se aproximan hasta las bodegas para disfrutar del etnotusimo vallisoletano. Y es que cada año en torno a 6.000 personas que visitan sus instalaciones, tanto de la abadía como de las propias bodegas.
Pero todo este proyecto no sería entendible sin el vino. Abadía ha apostado porque los comensales puedan disfrutar de sus caldos en el restaurante y durante su estancia en el hotel. Para ello, las bodegas elaborarán un vino exclusivo que únicamente podrá ser degustado por los comensales del restaurante, ya que no se comercializará.