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El Monasterio de Santa Catalina podría convertirse en Parador Nacional de Turismo
20/12/09 23:54 Incluido en: Varios
Las estancias conventuales están compuestas por un claustro de dos pisos con refectorio y capillas, un templo y unas grandes huertas.
Aún a falta de confirmarse el acuerdo, el Monasterio de Santa Catalina, en la calle Santo Domingo de Guzmán, es la primera opción para albergar el Parador de Turismo en pleno centro histórico de la capital vallisoletana que desea el Ayuntamiento.
La principal distinción de los paradores de turismo es que están asentados sobre centenarios e históricos inmuebles tanto de carácter religioso como nobiliario, además de estar localizados en puntos estratégicos de los municipios. El Monasterio de Santa Catalina de Siena de Valladolid reúne esas características y más.
En concreto, las estancias conventuales están integradas por un claustro plateresco de dos pisos, con refectorio y varias capillas alrededor incluidas, además de las correspondientes habitaciones, coro bajo y el torno con sus cocinas, un templo de destacable dimensiones y unos terrenos que conformaban las huertas.
El hotel, además de aprovecharse de las instalaciones, también podría hacer espacios al aire libre dado el gran número de metros cuadrados del complejo que llega hasta la calle San Quirce.
Aún a falta de confirmarse el acuerdo, el Monasterio de Santa Catalina, en la calle Santo Domingo de Guzmán, es la primera opción para albergar el Parador de Turismo en pleno centro histórico de la capital vallisoletana que desea el Ayuntamiento.
La principal distinción de los paradores de turismo es que están asentados sobre centenarios e históricos inmuebles tanto de carácter religioso como nobiliario, además de estar localizados en puntos estratégicos de los municipios. El Monasterio de Santa Catalina de Siena de Valladolid reúne esas características y más.
En concreto, las estancias conventuales están integradas por un claustro plateresco de dos pisos, con refectorio y varias capillas alrededor incluidas, además de las correspondientes habitaciones, coro bajo y el torno con sus cocinas, un templo de destacable dimensiones y unos terrenos que conformaban las huertas.
El hotel, además de aprovecharse de las instalaciones, también podría hacer espacios al aire libre dado el gran número de metros cuadrados del complejo que llega hasta la calle San Quirce.
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