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La variante ferroviaria sur de mercancías retomará las obras en 2016



La variante ferroviaria de mercancías recibirá un impulso de 9,6 millones de euros de los Presupuestos Generales del Estado, que dejarán atrás cinco años exhibición del ‘monumento al hormigón’ junto a la VA-30, con los que se pretende reanudar las obras del llamado ‘ by pass’, la red de vías que permitirá desviar los trenes con carga sin tener que pasar por la estación Campo Grande, o barrios como Delicias o Pilarica.

Ni las recomendaciones que hizo el pasado mes de abril la comisaría de Transportes de la Unión Europea, la eslovena Violeta Bulc, respecto a acelerar las obras del ferrocarril para este tipo de cargas, han contribuido a mejorar este esfuerzo de las cuentas públicas para el 2016. Bulc visitó Valladolid con el secretario de Estado de Infraestructuras, Julio Gómez-Pomar, y pidió a España un mayor compromiso para seguir completar el corredor ferroviario del Atlántico, que debe unir los puertos de Oporto y Bilbao con mercados de consumidores tan importantes como el francés o el de ciudad alemana de Mannheim. Por tren, los costes y tiempo del transporte se reducen, además de ahorrar en las emisiones de gases contaminantes.

Según la propuesta del Gobierno para 2016, las actuaciones para la variante Este ferroviaria conllevan 9,6 millones de euros, una cantidad que los parlamentarios del PP no logran elevar significativamente, ni los del PSOE con sus enmiendas sacarán adelante. Para comparar, esta cifra basta observar presupuestos como el de obras rehabilitación del Mercado del Val (10 millones de euros).

Desde Adif se recuerda que la inversión realizada hasta la fecha la ha hecho Fomento, salvo una parte que enlaza con el polígono de San Cristóbal. «Ahora es en el seno de la Sociedad Alta Velocidad 2003 donde debe decidirse la fuente de financiación de la obra», señalan.

La media de trenes de mercancías que circulan diariamente por la vía de la capital vallisoletana es de unos 25, frente a los 60 de viajeros. Algunos de los trenes con contenedores son de paso, pero la mayoría de finalización. Es el caso de los vagones que portan piezas para la factoría de Renault, que además trasladan los coches fabricados en la planta vallisoletana hacia los puertos y centroeuropa.
Según explican fuentes sindicales, por la red actual vienen circulando ya trenes de compañías privadas, como Continental Rail, del Grupo ACS. Esta mercantil fue constituida el 17 de mayo de 2000, con el fin de operar en el transporte ferroviario de mercancías y estar preparada para la futura liberalización del transporte de pasajeros.

También circulan ya por las vías vallisoletanas vagones de Logitren, que comercializa soluciones logísticas usando el transporte ferroviario, que combina con el transporte marítimo y el de carretera. Logitren dispone de su propio material de tracción y de un parque de vagones.

Y una tercera, Transportes Ferroviarios Especiales (Transfesa) que aunque con orígenes españoles fue vendida en 2007 al grupo Deutsche Bahn AG (DB), que es la principal empresa ferroviaria en Alemania.

«Todas ellas tienen locomotoras y maquinistas propios, lo que las sitúa en claro régimen competitivo con Renfe», explica Felipe de Diego de UGT. El sector de transporte de mercancías por ferrocarril está desde hace años liberalizado. No así todavía el de pasajeros.

Estas empresas están restando actividad a Renfe, por cuanto los costes con los que operan son menores, sobre todo a nivel salarial. «Contratan trabajadores sin pluses como el de antigüedad, y disponen de jornadas flexibles y descansos acumulados por movilidad. Con 700 horas de formación y las prácticas, que suponen unos dos años, las ferroviarias disponen de recursos humanos para lanzarse al nuevo mercado. Las cargas que realizan estos trenes de mercancías tienen como destino los puertos de Asturias y Bilbao, en la zona norte, y del levante.

Precisamente esta es una de las ventajas que la UE trata de impulsar con la Red Transeuropea de Transporte multimodal, que conectaría las vías interiores con las marítimas. Por ello, la comisaria Bulc resaltó que España había hecho bien los deberes para desarrollar la Alta Velocidad, pero reclamó a Fomento otro esfuerzo con las mercancías. están dentro de una partida que el Ministerio calificada como ‘Resto de actuaciones e incidencias’, es decir, obras en su mayoría pendientes. El importe total de la misma es de 26,6 millones de euros, en la que se incluyen también los accesos al puerto de Bilbao, o la instalación en Madrid de equipos de señalización de trenes (ERTMS).

Fuente: El Norte de Castilla

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